Brígido Lara es un artesano veracruzano que burló a curadores e historiadores internacionales vendiendo piezas cerámicas creadas por él como antigüedades precolombinas legítimas. Durante los años 50 y 60, moldeó miles de piezas de las culturas totonaca y zapoteca utilizando arcilla local. Su destreza fue tal que colecciones privadas y museos de Estados Unidos y Europa exhibieron sus obras como reliquias de valor incalculable. Lara fue descubierto en 1974 tras ser arrestado, demostrando su autoría al recrear las piezas ante las autoridades para salir libre.