Cada 24 de julio, la Iglesia Católica celebra la fiesta litúrgica de San Chárbel Makhlouf, monje y ermitaño libanés famoso por sus prodigios. La fecha conmemora su nacimiento a la vida espiritual tras ser canonizado por el papa Pablo VI en 1977.
Fallecido en la nochebuena de 1898, su figura cobró devoción mundial debido a los fenómenos extraordinarios reportados en su tumba, como la emisión de luz y la exudación de licor sangriento. En países como México, los fieles mantienen viva la tradición de escribir peticiones en listones de colores, consolidándolo como el patrono de los casos difíciles y desesperados.