Una vez más el templo del Santuario abrió sus puertas de madrugada, cientos de fieles ingresaron y tomaron lugar para contemplar a la Virgen de Guadalupe.
El himno mexicano detuvo los rezos de agradecimiento a la Virgen de Guadalupe para después dar inició a la ceremonia religiosa el llanto se transformó en agradecimiento a la Virgen del Tepeyac.
El amor a la Virgen de Guadalupe no tiene fronteras para los fieles, para ellos que viajaron miles de kilómetros para expresarle frente a frente su inmensa bondad por los milagros recibidos.
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“Desde Phoenix vine a pagar mi manda de parte de mi familia, porque ellos no pueden venir entonces tuve que venir yo a apagar, este es el templo donde mi mamá se casó hace mucho tiempo. Desde ayer llegué con calor, me pusieron un manto, sentí un calor cuando vine y entrando aquí yo pagué, entre hincado y con flores en la mano para ver a mi virgen. Ella es una libertad para mí, para toda mi familia con orgullo y un amor muchas cosas milagrosas”, dijo Victor, viajó desde Phoenix.
Después de culminada la ceremonia religiosa, llegó el momento de festejar a la Virgen de Guadalupe con las tradicionales mañanitas.
Se espera que miles de fieles acudan a visitar a la Virgen María de Guadalupe al recinto del Santuario todos con fe para ella la milagrosa.