Entre moscas y su propio excremento, así es como dos caballos uno joven y otro adulto, se encuentran desde hace más de un mes en un baldío de la avenida Adolf Horn, a la altura del fraccionamiento Los Cántaros.
Uno de los animales ni siquiera se puede poner de pie.
“Ni marcados están, luego a veces se les salen de los corrales y los abandonan nomás así; luego vienen bien retirados del pueblo”, comentó Francisco Castañeda, asegura que ya ha visto a los equinos.
En el terreno en donde se ubican los caballos, también se encontró una soga con la que tenían amarrado a uno de ellos a un árbol. Incluso en una rama se puede observar parte de su pelaje.
A decir de vecinos de zonas aledañas, cada vez es más común ver caballos deambulando en las calles, mismos que al no estar bajo la supervisión de una persona, provocan accidentes.
“Más bien lo aventó algún carro o algo, apenas ahorita que vine a un mandado. Hay que buscarlos, nomás no tienen fierro, porque no están marcados”, dijo Isidoro Reyes, asegura que los caballos deambulan constantemente.
El sol, la falta de agua y alimento, está empeorando la salud de ambos. Hasta el cierre de esta edición, nadie ha podido identificar a la persona o las personas que los dejaron a su suerte.