En temporada de lluvias es común mirar al cielo y encontrar nubes oscuras, relámpagos e incluso escuchar truenos, pero después esperar la lluvia… y que nunca llegue. Aunque parezca extraño, este fenómeno tiene una explicación relacionada con las condiciones de la atmósfera.
Las tormentas pueden generar precipitaciones en las alturas, pero eso no significa que necesariamente llegarán hasta la superficie. La humedad, la temperatura y las corrientes de aire influyen en el recorrido de las gotas.
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¿Por qué puede haber relámpagos sin que llueva?
Una de las principales razones es la virga, un fenómeno en el que la precipitación cae desde las nubes, pero se evapora antes de llegar al suelo. Esto ocurre cuando las gotas atraviesan una capa de aire suficientemente seco o cálido.
También puede suceder que la tormenta se encuentre a varios kilómetros de distancia. Los relámpagos pueden ser visibles desde zonas lejanas y los truenos incluso pueden escucharse mientras la lluvia está cayendo en otro punto.
Otro factor son los vientos, que pueden desplazar las precipitaciones y hacer que una tormenta parezca estar justo encima de una zona cuando en realidad la lluvia está descargando más adelante.
Por eso, un cielo completamente oscuro acompañado de relámpagos no garantiza que vaya a llover. La tormenta puede estar debilitándose, desplazándose o simplemente producir una precipitación que se evapora antes de tocar el suelo.
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