El desenlace de ‘Ataque a los Titanes’ reveló que la decisión de Ymir Fritz no fue casualidad. La fundadora vio en Mikasa Ackermann un espejo de su propia existencia: un sentimiento de devoción profundo por una persona que se desdibujó entre la ambición, el poder y la sed de venganza... llevándole a causar sufrimiento, y donde la línea entre el afecto y la sobreprotección resultaba delgada.
Mientras la primera —la fundadora Ymir— permaneció atada durante milenios a la voluntad del rey Fritz, la joven Ackermann demostró que era posible tomar un camino distinto ante un destino trágico. O que el amor tiene formas inexplicablemente distintas de sostenerse, y de evolucionar.
El quiebre que liberó al mundo de los titanes
La prueba determinante ocurrió cuando Mikasa tuvo que elegir entre su apego personal y la salvación de la humanidad. Al armarse de valor para —¡SPOILER ALERT!— terminar con la vida de Eren Jaeger. Así fue como ella le enseñó a Ymir que era posible romper las cadenas emocionales también cómo —quizá último— acto de amor.
Este acto le permitió a la fundadora soltar su pasado, logrando finalmente la extinción de la maldición de los titanes y devolviendo la libertad al mundo... al menos por un tiempo.
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