Ericka y Víctor comparten su pasión por la cerámica y elaboran piezas únicas en Tonalá. En su taller casero trabajan desde el vaciado hasta la pintura, labor que puede tomar días o semanas. Él se inspira en la vegetación y los animales de su entorno, mientras que ambos colaboran en cada etapa del proceso. Aunque Víctor está retirado, reconoce que las ventas han disminuido desde hace años. Consideran que la artesanía requiere un trabajo profundo que pocas veces se valora y piden mayor reconocimiento y apoyo para el oficio artesanal.
Con información de: Priscila Trejo
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