Resulta que al revisar las cámaras de seguridad del local, descubrieron a una mujer de cabello rojo que primero entró como clienta cualquiera: miró, preguntó y luego, con una técnica digna de telenovela, tomó un peluche, lo abrazó como si fuera un bebé y se lo llevó sin pagar.
No hizo berrinche ni forcejeo. Al contrario, lo cargó con ternura. Crimen con mimo, pues.
Ahora los comerciantes la tienen en la mira y le piden al comisario Ismael Ramírez que se ponga las pilas.
Con la información de Gerardo Sedano.
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