Un estudio sobre la longevidad señala que alcanzar y superar los 100 años de vida no depende de un solo factor, sino de la combinación de una genética favorable, hábitos saludables y un entorno que favorezca el bienestar. La investigación destaca que ciertas variantes genéticas ayudan a proteger al organismo frente a enfermedades relacionadas con el envejecimiento, además de contribuir a una mejor capacidad de reparación celular y a un funcionamiento más eficiente del cuerpo con el paso del tiempo.
Los especialistas también subrayan que el estilo de vida desempeña un papel determinante para envejecer con buena salud. Mantener una alimentación rica en vegetales, realizar actividad física de forma constante, reducir el estrés y fortalecer las redes de apoyo social son acciones que pueden favorecer una mayor esperanza de vida y mejorar la calidad de los años vividos, incluso en personas que no cuentan con una predisposición genética excepcional.
Con información de Yael Rodríguez.