Las infecciones en los oídos registran un incremento del 30% durante el periodo vacacional debido a la inmersión continua en agua dulce o salada. Conocida médicamente como otitis externa o “oído de nadador”.
El impacto del “oído de nadador” en la temporada veraniega
La condición del “oído de nadador” se origina por la retención de líquido y arena en el conducto auditivo, sumado a una deficiente ventilación nasal que altera el intercambio de presión de aire, generando un entorno propicio para la proliferación de bacterias.
Los otorrinolaringólogos sugieren realizar una revisión preventiva antes de salir de viaje, especialmente en pacientes infantiles que permanecen tiempos prolongados dentro de la alberca.
Síntomas clave para identificar la inflamación
La acumulación de humedad adelgaza la piel del canal auditivo, detonando malestares que requieren atención médica rápida para evitar complicaciones mayores.
- Dolor agudo: Se intensifica al presionar la parte frontal de la oreja o jalar el lóbulo.
- Secreciones y picazón: Sensación constante de comezón y salida de líquido transparente o amarillento.
- Obstrucción: Pérdida temporal de la audición y percepción de oído tapado.