Un moretón o hematoma ocurre cuando un impacto rompe pequeños vasos sanguíneos debajo de la piel, provocando que la sangre se acumule en los tejidos.
La razón por la que no desaparece de inmediato radica en el proceso biológico de reabsorción del cuerpo, el cual suele tomar entre una y dos semanas.
Durante este periodo, el organismo debe descomponer gradualmente los componentes de la sangre atrapada, lo que explica sus cambios de color:
- Fase inicial (rojo o violáceo): Sangre fresca rica en oxígeno acumulada tras el golpe.
- Fase intermedia (azul o verdoso): La hemoglobina comienza a descomponerse en biliverdina.
- Fase final (amarillo o marrón): Transformación en bilirrubina antes de eliminarse por completo.
Si un moretón no desaparece después de tres semanas, presenta inflamación extrema o aparece sin causa evidente, es importante consultar a un médico, ya que podría indicar problemas de coagulación, deficiencias vitamínicas o afecciones vasculares.
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