Especialistas en salud mental encendieron las alarmas sobre la ‘desesperanza aprendida’, una condición psicológica en la que una persona asume que carece de control sobre su vida cotidiana —ya sea en el ámbito profesional, académico o incluso familiar—, dejando de actuar incluso cuando existen oportunidades reales para salir de ese círculo tóxico.
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El origen del bloqueo mental ante el sufrimiento
Descubierto por el psicólogo Martin Seligman, este mecanismo surge tras la exposición continua a eventos dolorosos. La mente procesa que cualquier esfuerzo resultará inútil, anulando la motivación y abriendo la puerta a cuadros severos de ansiedad y depresión clínica. En el ámbito laboral, por ejemplo, la desesperanza aprendida ocurre cuando una empleada experimenta situaciones estresantes o injustas —de forma sistemática y constante— y, al ver que ninguno de sus esfuerzos cambia el resultado, deja de intentarlo y se resigna pasivamente.
Cómo identificar los síntomas en la vida diaria
Este fenómeno se manifiesta mediante pasividad absoluta frente a la violencia intrafamiliar, la resignación en entornos laborales hostiles o el abandono escolar. La persona pierde la confianza en sus habilidades, el sistema o incluso la meritocracia.
5 escenarios de desesperanza aprendida en el trabajo
- Silencio en las juntas
- Piloto automático
- Renuncia al crédito
- Aceptación del estancamiento
- Aislamiento total
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