La preeclampsia es una afección médica grave que puede desarrollarse durante el embarazo, generalmente después de la semana 20 de gestación. Se caracteriza principalmente por un aumento repentino de la presión arterial alta (hipertensión) y signos de daño en órganos como los riñones o el hígado.
Si no se detecta y trata adecuadamente, la preeclampsia representa un riesgo severo tanto para la madre como para el bebé, pudiendo derivar en complicaciones graves como la eclampsia o partos prematuros.
Aunque en sus primeras etapas puede ser asintomática y detectarse únicamente mediante las revisiones de rutina, existen señales de alarma claves que requieren atención médica inmediata:
- Dolor de cabeza intenso: Cefaleas severas o persistentes que no disminuyen con medicamentos comunes.
- Alteraciones en la visión: Visión borrosa, sensibilidad a la luz (fotofobia) o ver destellos y puntos brillantes.
- Hinchazón repentina (Edema): Inflamación notable e inusual en la cara, manos, tobillos o pies, acompañada de un aumento de peso acelerado.
- Dolor en la parte superior del abdomen: Molestia o dolor agudo debajo de las costillas, generalmente del lado derecho.
- Dificultad para respirar: Sensación de falta de aire causada por la acumulación de líquido en los pulmones.
Con información de Fátima Ramírez.
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