Un bebé de un año murió en Kentucky, Estados Unidos, luego de presuntamente ingerir partes de un pañal contaminado con heces mientras permanecía en un corralito.
El menor, identificado como Mason Moulding, fue trasladado de emergencia a un hospital de Scottsville el 27 de julio, donde posteriormente fue declarado muerto.
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La policía encontró al pequeño con sangrado en la boca y moretones, por lo que las lesiones fueron consideradas sospechosas.
De acuerdo con la investigación, el bebé estaba bajo el cuidado de Deavan Williams, de 22 años, pareja de su madre, quien habría declarado que se quedó dormido y que al despertar encontró al niño inconsciente tras el presunto atragantamiento.
El área donde permanecía el menor estaba llena de basura, pañales usados y orina de gato, además de presentar moscas, arañas, humedad y poca ventilación, agregando que el inmueble tampoco contaba con agua corriente.
Williams fue detenido inicialmente por abuso infantil, pero posteriormente fue acusado de homicidio. La madre del bebé, Alexandrae Price, también fue arrestada por abuso infantil.
La investigación además llevó al retiro de tres perros, 12 gatos y una zarigüeya de la propiedad, debido a que varios animales presentaban signos de grave negligencia.