La Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente, Proepa, investiga el derrame de cerca de un millón de litros de vinaza que presuntamente permanecían almacenados en una presa y que terminaron extendiéndose sobre la carretera de Ayotlán-Atotonilco, a la altura del kilómetro 141.
Inspectores de la dependencia ya realizan diligencias en coordinación con Protección Civil estatal y municipal para conocer las condiciones en las que se encontraba el almacenamiento y determinar el alcance de lo ocurrido.
De acuerdo con el titular de la Proepa, Iker Franje, todavía no se ha establecido en qué etapa del tratamiento se encontraba la vinaza al momento del derrame, dato que será necesario para determinar con mayor precisión cuál pudo ser su impacto ambiental.
Mientras avanzan las inspecciones, también se revisará si el sitio contaba con los permisos correspondientes y si cumplía con la regulación ambiental aplicable.
La dependencia señaló que, como parte del procedimiento, podrían imponerse medidas de seguridad como clausuras y posteriormente abrirse un procedimiento administrativo sancionador.
Las autoridades también indicaron que el derrame puede generar afectaciones al medio ambiente y que los resultados de la inspección permitirán establecer responsabilidades.
En caso de confirmarse que ya había ocurrido algún incidente previo relacionado con el manejo del residuo, la sanción podría incrementarse e incluso analizarse la apertura de una vía penal.
Por ahora, las autoridades mantienen las labores de inspección y vigilancia mientras se determina el origen del derrame, el cumplimiento de las disposiciones ambientales y la magnitud de las posibles afectaciones.
Con información de Florencia Moreno.
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