Recibir una llamada de un número desconocido es algo bastante común, pero contestar sin saber quién está del otro lado puede abrir la puerta a diferentes intentos de fraude. En redes sociales se ha popularizado la recomendación de no responder con un “bueno”, debido a la idea de que esa palabra podría utilizarse posteriormente para cometer una estafa.
Sin embargo, el problema no está en la palabra como tal. Una grabación de tu voz diciendo “bueno” no funciona automáticamente como autorización para retirar dinero o contratar servicios. El verdadero riesgo aparece cuando la llamada forma parte de una estrategia para obtener información personal, financiera o códigos de seguridad.
¿Qué buscan los delincuentes cuando llaman de números desconocidos?
Una llamada inesperada puede utilizarse para confirmar que un número telefónico está activo y posteriormente realizar nuevos intentos de contacto. También pueden hacerse pasar por bancos, compañías telefónicas, instituciones o incluso familiares para generar confianza y conseguir información.
Una de las técnicas más utilizadas consiste en provocar una reacción rápida. El supuesto problema puede ser una compra desconocida, una cuenta bloqueada o algún movimiento bancario, y el objetivo es que la persona proporcione datos, contraseñas, códigos enviados por SMS o información de sus tarjetas.
Por eso, más que preocuparse específicamente por decir “bueno”, la recomendación es no proporcionar información personal o financiera durante una llamada inesperada. Si alguien asegura representar a un banco o empresa, lo más seguro es colgar y comunicarse directamente mediante el número oficial de la institución.
También conviene evitar devolver llamadas a números sospechosos y bloquear aquellos que insistan con llamadas no solicitadas. Una palabra no puede vaciar una cuenta bancaria por sí sola, pero una llamada puede ser el primer paso de un intento de fraude.
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