La producción de pollo, huevo, carne de res, cerdo y leche registró un crecimiento en México; sin embargo, el aumento en la oferta no se ha traducido necesariamente en mejores ingresos para los productores ni en precios más bajos para quienes compran estos alimentos.
¿Por qué producir más no significa pagar menos?
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), durante el periodo analizado se observaron ajustes importantes en los precios que reciben los productores de cerdo, pollo, huevo y leche. En contraste, los precios al consumidor han mostrado reducciones mucho menores e incluso incrementos en algunos casos.
El caso del pollo resulta particularmente llamativo. Según el análisis, la producción aumentó en alrededor de 150 mil toneladas, pero el valor generado por este producto disminuyó en 587 millones de dólares. Esto significa que un mayor volumen de producción no necesariamente representa una mayor rentabilidad para quienes participan en la cadena.
El GCMA señala que el principal reto para 2026 ya no consiste únicamente en incrementar la producción de proteína animal, sino en lograr que ese crecimiento se traduzca en rentabilidad para los productores, mayor eficiencia en la cadena comercial y precios competitivos para los consumidores.
En el caso de la carne de cerdo, la producción presentó la mayor expansión entre las principales proteínas durante el periodo de enero a agosto. Sin embargo, el crecimiento de la oferta ha sido superior al comportamiento del consumo, lo que ha ejercido presión sobre los precios.
Durante esos ocho meses, el precio del cerdo registró una disminución de 21%, mientras que el precio en canal cayó alrededor de 22%. A esto se suma que México continúa siendo uno de los principales compradores internacionales de carne de cerdo, por lo que la competencia del producto importado también influye en el comportamiento del mercado.
Por otra parte, la carne de res presenta un escenario diferente. El menor consumo interno, junto con el crecimiento de las exportaciones y la reapertura gradual del mercado estadounidense para el ganado mexicano en pie, podría modificar las condiciones de comercialización y brindar mayor respaldo a los precios del sector.
El panorama ocurre mientras la oferta mundial de proteínas animales permanece elevada, particularmente en los mercados de bovino, cerdo y pollo. Para los consumidores mexicanos, el aumento de la producción representa una mayor disponibilidad de alimentos, pero por ahora esa situación todavía no se refleja de manera proporcional en el precio final que pagan por ellos.
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