La presencia de la Luna es fundamental para la estabilidad del planeta. Ante la incógnita de qué sucedería si nuestro satélite desapareciera repentinamente, el astrofísico Zeus Valtierra detalló las severas consecuencias climáticas y geofísicas que alteraría la vida en la Tierra.
El impacto inmediato se reflejaría en los océanos. Sin la atracción gravitacional lunar, las mareas perderían la mayor parte de su fuerza, alterando los ecosistemas marinos y las corrientes globales.
Desestabilización del eje terrestre y clima extremo
A largo plazo, la pérdida de la Luna desestabilizaría el eje de rotación de la Tierra. Sin ese freno gravitacional, el planeta sufriría variaciones extremas en su inclinación, provocando cambios climáticos drásticos, estaciones impredecibles y la alteración de los polos.
Días más cortos y noches completamente oscuras
La rotación terrestre se aceleraría, reduciendo la duración de los días a tan solo unas pocas horas. Además, las noches serían drásticamente más oscuras, afectando la orientación y los ritmos biológicos de especies nocturnas.