Es una escena común en calles y parques: árboles con la parte baja de su tronco pintada de blanco. Aunque muchas personas asumen que se trata de un detalle meramente estético o decorativo, esta práctica tiene importantes objetivos prácticos para el cuidado forestal.
El color blanco ayuda a reflejar la radiación solar, lo que reduce el calentamiento de la corteza y previene los cambios bruscos de temperatura.
Asimismo, las mezclas utilizadas para pintarlos pueden contribuir a mantener alejados a ciertos insectos y plagas, protegiendo la salud del árbol.