Cada día, las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara se inundan con el sonido del claxon, el tráfico pesado y la prisa de miles de automovilistas. Sin embargo, el 22 de septiembre la ciudad experimentó un cambio de ritmo. En el marco del Día Mundial Sin Auto, el ruido de los motores dio paso temporalmente al paso de los peatones y al andar de las bicicletas.
Para ciudadanos como Juan Pineda, un ciclista local que decidió cambiar el volante por el manubrio, este cambio es cada vez más notorio. Según explica, cada vez son más las personas que adoptan la bicicleta no solo como una actividad recreativa o de ocio, sino como un medio de transporte utilitario para sus actividades diarias.













