La tensión en materia de seguridad entre México y Estados Unidos ha sumado un nuevo capítulo crítico. Desde Washington se ha emitido una advertencia directa: el gobierno estadounidense está decidido a combatir de frente a las organizaciones criminales que operan desde la frontera mexicana, asegurando que actuarán para “cortar la cabeza de la serpiente”, sin importar si cuentan o no con la cooperación de las autoridades de México.
Durante una gira de trabajo por los países miembros de la Alianza Antinarco —el denominado escudo hemisférico—, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, fijó una postura sumamente severa respecto a la situación de seguridad en la región. En su paso por Quito, Ecuador, donde sostuvo reuniones con los mandatarios de ese país, de Colombia, y con la nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, Rubio dejó en claro que la administración estadounidense no está conforme con los resultados obtenidos hasta ahora en territorio mexicano.