Una boca de tormenta dañada y en condiciones de alto riesgo sobre la avenida Miguel López de Legaspi se ha convertido en una constante amenaza para quienes transitan a diario por esta importante arteria vial de Guadalajara.
La falta de rejillas protectoras o su severo colapso estructural han dejado al descubierto un profundo foso que, lejos de desahogar el agua pluvial, representa una trampa mortal para peatones, ciclistas y automovilistas, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando la acumulación de agua la vuelve prácticamente invisible
Con información de Florencia Moreno y Fátima Ramírez.
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