El reciente abatimiento de un líder criminal en Michoacán ha puesto al descubierto las dinámicas de reclutamiento de menores de edad dentro de las organizaciones delictivas. Se trata de “El R5” (también identificado como “Larry 5”), quien encabezaba el cártel de Los Reyes y operaba en conjunto con un individuo apodado “el Chaparrito”.
“El R5” perdió la vida durante un enfrentamiento armado contra elementos del Ejército en el estado de Michoacán. Sin embargo, más allá del deceso del cabecilla, el suceso dejó en evidencia una de las partes más complejas de su estructura delictiva: la incorporación de niños y adolescentes a sus filas.