La búsqueda estética de ejemplares caninos catalogados como “exóticos” está cobrando una factura muy alta en la salud de los animales. El caso más reciente que ha encendido las alarmas es el de Azul, una pequeña cachorra de apenas tres meses de edad originaria de Tala, quien ya experimenta las secuelas físicas de una reproducción genéticamente inviable.
De acuerdo con Fabiola Ávila, integrante del refugio Buenos Chicos, Azul es el resultado de una cruza indebida entre dos ejemplares de la raza border collie que comparten el patrón merle. Los expertos en salud animal advierten que este tipo de emparejamientos se realiza con el fin de obtener cachorros con aspectos llamativos para venderlos a precios elevados en el mercado.













