Los habitantes de la colonia Santa María Tequepexpan, en el municipio de San Pedro Tlaquepaque, enfrentan diariamente las consecuencias del deterioro urbano. La calle Arenal se ha convertido en un símbolo de desatención municipal, donde la falta de pavimentación adecuada, la ausencia de alumbrado público y la inseguridad marcan la rutina de la comunidad.
Transitar por esta vialidad representa un peligro constante para los peatones. Madres de familia, como Laura, deben sortear diariamente charcos y baches mientras empujan carriolas para llevar a sus hijos a la escuela, con el temor constante de sufrir un accidente que comprometa su integridad.
A la difícil movilidad se suma la oscuridad. Al no contar con luminarias en funcionamiento, la calle se vuelve un escenario propicio para la delincuencia. Los residentes reportan robos a cualquier hora del día y de la noche, señalando que la zona incluso ha sido utilizada para abandonar cuerpos, ante la nula vigilancia policial.