Con la llegada de las festividades del Día de Muertos, los altares y ofrendas de nuestro país comienzan a vestirse de gala, y hay un elemento indispensable que no puede faltar: el tradicional papel picado. En el corazón de Xochimilco, un pequeño taller familiar mantiene viva esta colorida tradición, elaborando cada pieza de manera completamente manual y artesanal.
Este espacio fue fundado hace cuatro décadas por el padre de la familia. La herencia del oficio se remonta a la infancia de los fundadores, quienes aprendieron la técnica en el contexto de las mayordomías de Xochimilco, festividades que tradicionalmente se decoraban con papel cortado con tijeras. Hoy en día, el proceso ha evolucionado hacia una técnica de golpe y precisión que asombra por su nivel de detalle.