El transcurso del tiempo no borra el impacto de uno de los episodios más oscuros de la historia moderna. Al cumplirse 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la comunidad internacional se une para recordar a las casi 3,000 víctimas que perdieron la vida en una mañana que transformó el rumbo de la humanidad.
Los homenajes realizados en Nueva York, Virginia y Pensilvania no solo honran la memoria de los fallecidos, sino que también mantienen vivos los testimonios de aquellos que lo arriesgaron todo. Desde rescatistas que acudieron sin dudar a los edificios colapsados —enfrentando secuelas de salud permanentes como el cáncer debido a la exposición en la zona— hasta quienes vivieron el horror a través de las pantallas, el recuerdo sigue siendo una herida abierta.