El camino frente a un diagnóstico de cáncer de mama transforma vidas por completo, pero también deja lecciones de profunda fortaleza. En 2020, Lidesma López Urquiza recibió la noticia de que padecía esta enfermedad en etapa 3, localizada en su seno derecho. Debido al avanzado tamaño de la protuberancia, los médicos tuvieron que intervenir quirúrgicamente de manera directa, sin realizar una biopsia previa. Fue durante la misma cirugía cuando se le confirmó el diagnóstico.
A partir de ese momento, Lidesma comenzó un riguroso proceso médico que incluyó 12 sesiones de quimioterapia, 15 de radiación y hormonoterapia. Hoy en día, tras concluir esta etapa, comparte que se siente muy bien y resalta que el motor principal para no rendirse fue el bienestar de sus hijos y nietos, quienes la acompañaron de cerca. Para ella, mantener una postura positiva es crucial, pues asegura que el desánimo puede afectar directamente al sistema inmunológico.