La intención original de los ciudadanos era realizar una manifestación pacífica que partiría desde el Parque Rojo con destino al Palacio de Gobierno. Sin embargo, la jornada se transformó rápidamente en un escenario de disturbios, fuego y destrozos debido a la irrupción de grupos de choque y porros que se infiltraron desde antes de que iniciara el recorrido.
Durante la mañana, los infiltrados comenzaron a vandalizar comercios ubicados sobre la Avenida Juárez. Posteriormente, lanzaron pirotecnia en las inmediaciones del Palacio de Gobierno con el fin de amedrentar a los manifestantes que intentaban mantener el orden y se resistían a la violencia.














