La gestión de Guadalupe Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral (INE) llegó a su fin tras presentar su renuncia en medio de severas acusaciones de corrupción. Aunque en su carta dirigida a los legisladores afirmó retirarse con la frente en alto y serenidad, la presión aumentó tras revelaciones periodísticas que expusieron su relación con el proveedor favorito del instituto. Ante cuestionamientos previos sobre si había promovido contratos específicos desde su oficina, Taddei había calificado la pregunta como “muy majadera”.
Las investigaciones periodísticas señalan la existencia de una red de funcionarios y proveedores cercanos a la expresidenta. Entre los señalamientos destaca el nombramiento en fast track de Octavio García como director de administración el 8 de octubre de 2024, a pesar de haber representado a empresas proveedoras del INE. Asimismo, se apunta a Alfredo Hernández Casillas, quien presuntamente obtuvo contratos de hasta 1,450 millones de pesos y compartía celebraciones y días de descanso con Taddei.