Hoy en día, el running se ha convertido en una práctica sumamente popular debido a su gran accesibilidad: basta con tener un par de tenis, ropa cómoda y salir a la calle. Sin embargo, existe un error común: creer que el simple hecho de saber caminar nos capacita automáticamente para entrenar corriendo.
Si la musculatura no está preparada o si se corre con una mala biomecánica, el cuerpo pasará la factura. Esto puede desencadenar padecimientos molestos como la fascitis plantar, dolores en las pantorrillas, pubalgia y otras lesiones que frenarán en seco tus metas. Antes de intentar romper récords de velocidad o aumentar los kilómetros, es indispensable aprender a correr protegiendo la salud física.














