La realidad es que hacer ejercicio no tiene que significar entrenamientos extremos. La OMS señala que incluso pequeñas cantidades de actividad física aportan beneficios y recomienda a los adultos realizar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada.
Otro mito frecuente es que se puede eliminar grasa únicamente de una zona del cuerpo mediante ejercicios específicos. El American Council on Exercise señala que la llamada “reducción localizada” no es posible.
También es falso que el músculo se transforme en grasa al dejar de entrenar: son tejidos diferentes. Al abandonar el ejercicio, el músculo puede disminuir de tamaño, pero no convertirse en tejido adiposo.
La clave está en la constancia, una alimentación adecuada y hábitos saludables. Recomendamos siempre orientarte de mano de profesionales si buscas mejorar tu rendimiento y aspecto físico, no olvidemos que todos los cuerpos son distintos y cuida de no caer en hábitos peligrosos para tu salud.
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