El Día de Muertos en el municipio de Zapopan resguarda un misticismo que va más allá de las ofrendas de papel picado y las flores de cempasúchil. En el corazón del panteón municipal de Atemajac, los visitantes se topan cara a cara con una realidad ineludible: la muerte, personificada en seis cuerpos que se conservaron de manera completamente natural.
Para los habitantes y turistas, esta exhibición representa una alternativa cercana y sorprendente que evita tener que trasladarse a destinos tradicionalmente conocidos por sus momias, como Guanajuato. Sin embargo, el origen de estos cuerpos no se debe a un proceso de embalsamamiento intencionado, sino a una asombrosa carambola de la naturaleza y el clima.














