A diferencia de la mayoría de los felinos, el tigre de Bengala ama el agua: es un nadador voraz capaz de recorrer varios kilómetros para emboscar a sus presas en medio de ríos.
Su diseño no es simple pelaje; si lo rasuraras, descubrirías que sus icónicas rayas están grabadas directamente en su piel como un tatuaje irrepetible.
Por si fuera poco, posee los colmillos más largos entre los grandes felinos —de hasta 10 centímetros— y su potente rugido produce ondas de baja frecuencia capaces de paralizar a sus víctimas por unos segundos antes del ataque.
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