Cada año, la Romería de la Virgen de Zapopan se convierte en el punto de encuentro para millones de personas que buscan expresar su gratitud. Conocida popularmente por el título de “la milagrosa”, la imagen mariana atrae a devotos que caminan descalzos, avanzan de rodillas o realizan sacrificios físicos extremos como pago por favores recibidos, que van desde la recuperación de la salud hasta el agradecimiento por un año más de vida.
Para muchos, estas mandas representan un esfuerzo físico tan demandante que resulta difícil sostenerlo de la misma forma en el tiempo. Una de las asistentes, María, relató que tras pedirle el milagro de la vida a “la General”, sintió que volvió a nacer. Sin embargo, reconoció que el trayecto descalza implica un sacrificio tan grande que, aunque planea seguir agradeciendo en los años venideros, tendrá que buscar otra manera de pagar su promesa.














