Tras dos años de proceso judicial, Antonio Arellano Guízar fue sentenciado a 55 años de prisión por el feminicidio de María Eugenia Grüner, su expareja. La familia de la víctima expresó que la resolución representa un avance en la búsqueda de justicia, aunque aseguró que nada podrá reparar su pérdida. Además, manifestó su deseo de que se imponga la pena máxima de 70 años, al señalar las consecuencias que el crimen tuvo para sus dos hijos, quienes quedaron huérfanos a los 14 y 4 años de edad.