En España, el fallecimiento de Mari Carmen Abascal, de 87 años de edad, se ha transformado en el nuevo símbolo de la crisis habitacional que azota al país. Semanas atrás, la mujer fue desalojada en camilla de la vivienda donde residió durante 71 años. Este acontecimiento desató una ola de protestas ciudadanas en contra de los elevados precios de los alquileres. Recientemente, en medio de los campamentos de manifestantes establecidos en Madrid, se le rindió un emotivo homenaje con velas, flores y una vigilia en su memoria.
El descontento social también se hace sentir con fuerza en territorio francés, donde la comunidad estudiantil acumula tres semanas de bloqueos y movilizaciones. Las demandas principales giran en torno al deterioro de la infraestructura escolar y la escasez de personal docente. Hasta el momento, las autoridades reportan el arresto de más de 6,000 personas en el marco de estas protestas. La tensión escaló a tal punto que el alcalde de Saint-Denis, Balli Bagayoko, resultó afectado por gas lacrimógeno tras intervenir directamente en medio de los enfrentamientos entre los jóvenes y las fuerzas policiales.