Camila Sofía nació el 28 de abril con un peso de un kilo 300 gramos. De acuerdo con los testimonios de sus padres, Diego y Fátima, el único inconveniente inicial de la bebé era una leve inmadurez pulmonar propia de su nacimiento prematuro. Los médicos les habían indicado que una vez que alcanzara los dos kilogramos y desarrollara mejor sus pulmones, podría ser dada de alta.
Sin embargo, tras mostrar mejoría y alcanzar un peso estimado de un kilo 800 gramos, el estado de salud de la menor comenzó a deteriorarse drásticamente. Camila presentó vómitos, diarrea, dejó de comer y requirió intubación, además de desarrollar complicaciones cardíacas. Finalmente, el 9 de agosto, tras casi dos meses internada, la pequeña falleció a causa de una falla multiorgánica. El acta de defunción determinó que la causa fue sepsis provocada por el hongo Candida, sumado a la sospecha de una infección por la bacteria Klebsiella.