El riesgo para la niñez y la adolescencia ha encontrado un nuevo canal de propagación que no empieza en las calles, sino detrás de las pantallas de teléfonos móviles, consolas de videojuegos y chats que aparentan ser inofensivos. Entre los años 2025 y 2026, la delincuencia organizada ha convertido estos espacios virtuales en herramientas para ganarse la confianza de los menores de edad.
Durante este periodo, las autoridades detectaron un total de 502 cuentas en redes sociales que ofrecían supuestos empleos vinculados con actividades delictivas. Como parte de las acciones de contención, 250 de estos perfiles ya fueron dados de baja.