Pasar varias horas dando vueltas en la cama sin conseguir dormir puede resultar frustrante, especialmente cuando al día siguiente es necesario levantarse temprano. Aunque no existe un método que funcione de inmediato para todas las personas, algunos cambios pueden facilitar la llegada del sueño.
Una de las primeras recomendaciones es alejarse del celular, la computadora y otros dispositivos electrónicos antes de acostarse. La luz y la estimulación constante pueden dificultar que el organismo entre en un estado de relajación, por lo que conviene crear un ambiente oscuro y tranquilo.
También puede ayudar mantener horarios relativamente constantes para dormir y despertar, además de evitar café, bebidas energéticas y otros estimulantes durante las horas previas. Si después de un rato no llega el sueño, levantarse y realizar una actividad tranquila con poca luz puede ser preferible a permanecer en la cama con preocupación.
Cuando las dificultades para dormir aparecen de manera frecuente, duran varias semanas o afectan las actividades durante el día, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud. El insomnio persistente puede estar relacionado con diferentes factores y requiere una valoración adecuada.