Calentar alimentos en recipientes de plástico es una práctica común en muchos hogares, pero especialistas advierten que esta acción puede provocar la liberación de millones de microplásticos y nanoplásticos que pasan directamente a la comida. La cantidad de partículas desprendidas depende del tipo de plástico, la temperatura y el tiempo de exposición al calor.
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¿Por qué el plástico libera estas partículas?
De acuerdo con investigaciones recientes, el calor acelera el desgaste de algunos recipientes plásticos, especialmente aquellos diseñados para un solo uso o que presentan rayaduras y daños. Este proceso favorece que pequeñas partículas, invisibles al ojo humano, se desprendan y contaminen los alimentos.
Aunque aún se investigan los efectos a largo plazo de la exposición a microplásticos y nanoplásticos, diversos estudios los han detectado en tejidos y órganos humanos. Los científicos continúan analizando su posible relación con procesos inflamatorios y otros impactos en la salud, por lo que recomiendan aplicar el principio de precaución.
Para reducir el riesgo, los expertos sugieren evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, incluso si indican que son aptos para microondas cuando existan alternativas. En su lugar, recomiendan utilizar envases de vidrio, cerámica o materiales diseñados para soportar altas temperaturas, además de reemplazar los recipientes plásticos que estén deteriorados o agrietados.
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