Durante las vacaciones, los horarios de los niños suelen cambiar: se acuestan más tarde, despiertan después de lo habitual y pasan más tiempo frente a pantallas. Por eso, cuando llega el momento de regresar a clases, levantarse temprano puede convertirse en todo un reto.
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¿Cómo recuperar poco a poco la rutina?
Lo recomendable es adelantar gradualmente la hora de dormir y despertar, en lugar de intentar cambiar el horario de un día para otro. Puedes mover la rutina entre 15 y 30 minutos cada noche hasta acercarla al horario que tendrán durante el ciclo escolar.
También ayuda establecer una rutina tranquila antes de ir a la cama. Un baño, ponerse la pijama, leer un cuento o escuchar música relajante pueden funcionar como señales para que el cuerpo se prepare para dormir.
Otro punto importante es limitar el uso de celulares, tabletas, videojuegos y televisión antes de acostarse. Lo ideal es que las pantallas queden fuera de la rutina nocturna para evitar que los niños lleguen demasiado estimulados a la hora de dormir.
Por la mañana, abrir las cortinas y permitir que reciban luz natural puede ayudar a que su organismo se adapte nuevamente a levantarse temprano. También es conveniente mantener horarios relativamente constantes durante los fines de semana.
Finalmente, evita convertir la hora de dormir en una batalla. La constancia, los cambios graduales y una rutina predecible pueden hacer que el regreso a clases sea mucho más sencillo para toda la familia.
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