La llamada “fiebre del conejo” es el nombre popular de la tularemia, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Francisella tularensis. Aunque puede afectar a diferentes animales, recibe este apodo porque los conejos y las liebres se encuentran entre las especies que pueden enfermar.
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¿Cómo puede contagiarse la fiebre del conejo?
Las personas pueden adquirir la infección de distintas maneras. Una de las más comunes es tener contacto con animales infectados, especialmente al manipularlos. También puede transmitirse mediante la picadura de algunas garrapatas o ciertos insectos.
En determinadas circunstancias, el contagio puede ocurrir al consumir agua o alimentos contaminados o al inhalar partículas que contienen la bacteria. La transmisión directa de una persona a otra es extremadamente rara.
Los síntomas pueden variar dependiendo de cómo entró la bacteria al organismo, pero pueden incluir fiebre repentina, escalofríos, dolor de cabeza, cansancio y dolores musculares. También pueden aparecer inflamación de los ganglios y lesiones en la piel cuando la infección ocurre a través de una herida.
La tularemia es una enfermedad que puede tratarse con antibióticos, por lo que ante síntomas compatibles y un posible contacto con animales, garrapatas o ambientes contaminados es importante buscar atención médica.
Aunque se considera una enfermedad poco frecuente, las autoridades sanitarias recomiendan tomar precauciones al manipular animales silvestres y utilizar protección adecuada para evitar picaduras de garrapatas.
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