Masticar chicle es un hábito cotidiano para millones de personas, pero pocas se detienen a pensar qué ocurre cuando lo desechan en banquetas, calles o espacios públicos. Este pequeño residuo no solo afecta la imagen urbana, sino que también representa un problema ambiental y económico.
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¿Qué consecuencias tiene tirar un chicle en la vía pública?
La mayoría de los chicles modernos están elaborados con polímeros sintéticos, materiales similares al plástico que pueden tardar varios años en degradarse. Mientras permanecen adheridos al pavimento, acumulan polvo, bacterias y otros contaminantes, además de dificultar las labores de limpieza.
Retirar un chicle pegado al suelo requiere maquinaria especializada, agua a presión o vapor, lo que representaría un gasto adicional para los encargados del mantenimiento de calles y espacios públicos.
Especialistas en medio ambiente recomiendan envolver el chicle en un trozo de papel antes de desecharlo en un bote de basura. Este sencillo hábito ayuda a mantener limpias las ciudades y evita que este tipo de residuos permanezcan durante años en la vía pública.
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