Aunque es común escuchar que los perros pueden anticipar un sismo gracias a su comportamiento, hasta el momento no existe evidencia científica concluyente que demuestre que estos animales sean capaces de predecir un terremoto de forma confiable. Si bien algunos estudios han documentado cambios de conducta antes de ciertos movimientos telúricos, los especialistas señalan que estos casos son inconsistentes y no permiten desarrollar un método de alerta basado en las mascotas.
La comunidad científica continúa investigando el comportamiento animal como una posible fuente de información complementaria, pero insiste en que la mejor herramienta para reducir riesgos sigue siendo la prevención. Contar con un plan de emergencia, identificar zonas seguras y mantenerse informado a través de los sistemas oficiales de protección civil son las medidas más efectivas para actuar antes, durante y después de un sismo.
Con información de Yael Rodríguez.