Aunque no existe una edad exacta para todos los perros, los ejemplares pequeños y medianos suelen entrar en la etapa senior alrededor de los 7 u 8 años, mientras que los perros grandes y gigantes pueden comenzar esta etapa desde los 5 o 6 años. A partir de ese momento pueden presentarse cambios físicos y de comportamiento relacionados con el envejecimiento.
Entre las señales que pueden aparecer están una menor actividad, dificultad para moverse, cambios en el peso, pérdida de audición o visión y modificaciones en los hábitos de sueño. Estos cambios no siempre deben atribuirse únicamente a la edad, pues algunos pueden ser síntomas de problemas de salud.
Por ello, durante la etapa senior es recomendable prestar mayor atención a la alimentación, actividad física y revisiones veterinarias. Los chequeos periódicos permiten detectar oportunamente enfermedades y ayudar a que el perro conserve una buena calidad de vida durante sus últimos años.