Durante años, la rutina nocturna del transporte público en el centro del país ocultó una de las historias más oscuras de la crónica negra mexicana. César Armando Librado Legorreta, apodado “El Coqueto”, se valía de su oficio como chofer para ubicar y agredir a mujeres jóvenes en las últimas vueltas de sus recorridos, cuando las unidades quedaban casi vacías.
El patrón criminal y una fuga de película
Entre 2010 y 2012, el agresor cometió abusos sexuales contra ocho mujeres y provocó la muerte de siete de ellas. El testimonio clave de una sobreviviente permitió a las autoridades identificar el patrón de desapariciones y capturar al sospechoso en febrero de 2012.
Sin embargo, la madrugada del 27 de febrero de 2012, el detenido logró zafarse de las esposas y escapar por una ventana del tercer piso de las instalaciones ministeriales, sufriendo graves lesiones en la caída. Tras desplegar un operativo de búsqueda y ofrecer una recompensa de un millón de pesos, fue recapturado seis días después, el 3 de marzo de 2012.
En diciembre de 2012, el Poder Judicial dictó sentencia definitiva fijando una pena acumulada de 240 años de prisión por seis feminicidios, además del decomiso de la unidad donde operaba.
¿Dónde se cometieron los crímenes y la fuga?
Los ataques ocurrieron a bordo de la unidad de transporte público en distintas rutas del Estado de México. Tras fugarse de la entonces Procuraduría Mexiquense, el operativo de recaptura culminó en un domicilio de la alcaldía Magdalena Contreras, en la Ciudad de México.
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