El mal olor en los zapatos suele aparecer cuando la humedad se acumula en el interior del calzado, favoreciendo la proliferación de bacterias y hongos que producen olores desagradables.
Una de las recomendaciones más efectivas es permitir que los zapatos se ventilen después de utilizarlos y evitar usarlos dos días consecutivos cuando sea posible. Esto ayuda a que el material se seque por completo.
También es útil emplear bicarbonato de sodio durante la noche para absorber la humedad y neutralizar los olores. Además, mantener una adecuada higiene de los pies y utilizar calcetines limpios contribuye a prevenir el problema.
Si el mal olor persiste a pesar de estos cuidados, podría ser conveniente revisar si existe alguna infección en los pies y acudir con un especialista para recibir el tratamiento adecuado.