Tras permanecer seis décadas en Países Bajos, el resto óseo prehispánico regresó a México y ahora el INAH busca conocer más sobre su origen, su significado y la persona a la que perteneció
Hay rostros que sobreviven al paso de los siglos. Este es uno de ellos.
Un cráneo humano prehispánico, parcialmente cubierto por un mosaico que representa una serpiente, pasó alrededor de seis décadas en un museo de Países Bajos antes de regresar a México. Su historia, sin embargo, está lejos de terminar.
Desde mayo de 2025, la pieza permanece bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde fue registrada, inventariada y documentada mediante un modelo tridimensional.
Ahora comienza una nueva etapa: conocer todo lo que sea posible sobre el individuo al que perteneció, la función que pudo tener el mosaico y el contexto cultural en el que fue elaborado.
¿Por qué este cráneo prehispánico regresó a México después de 60 años?
La historia reciente de la pieza se remonta a 1962, cuando llegó al Museo del Mundo (Wereldmuseum), en Leiden, Países Bajos.
Su ingreso a esa institución ocurrió a través del mercado del arte y sin información suficiente sobre su procedencia arqueológica. Esa falta de contexto es uno de los principales obstáculos para determinar con certeza el lugar donde fue encontrado originalmente.
Décadas después, la pieza comenzó el camino de regreso.
A finales de 2023 se establecieron los primeros contactos entre el museo neerlandés y la Embajada de México en Países Bajos. Posteriormente, en diciembre de 2024, el gobierno de ese país concretó la devolución a México mediante su Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia.
El cráneo llegó finalmente al país en mayo de 2025 y fue entregado al personal de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH.
Desde entonces, los especialistas han trabajado en su registro e inventario, además de generar una representación digital tridimensional que permite documentar sus características con mayor precisión.
¿Quién era el hombre cuyo cráneo fue convertido en un mosaico?
Detrás de las piezas de turquesa, concha, jadeíta y cristal de roca existe una historia humana que todavía no ha podido reconstruirse por completo.
Los estudios realizados antes de la repatriación permitieron establecer que se trata de un cráneo perteneciente a un hombre de entre 25 y 40 años.
Entre 2011 y 2012, especialistas del museo neerlandés y del Centro de Investigación y Restauración de Museos de Francia realizaron diferentes análisis para comprobar la autenticidad de la pieza.
Los estudios incluyeron análisis de isótopos, fluorescencia de rayos X y osteobiografía. Los resultados determinaron que tanto el resto óseo como los materiales utilizados en el mosaico correspondían a un contexto prehispánico.
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