¿Prohibir los celulares en las escuelas realmente funciona? Esto plantea Diego Petersen
El debate sobre el uso de celulares en las escuelas volvió a tomar fuerza tras la publicación de una columna del periodista Diego Petersen Farah, quien cuestiona si restringir estos dispositivos realmente mejora el aprendizaje o si responde al temor de las generaciones adultas frente a las nuevas tecnologías.
Petersen es periodista, escritor y exdirector editorial de El Informador. En su análisis sostiene que el problema no es la existencia de los teléfonos inteligentes en las aulas, sino la forma en que la sociedad y las instituciones educativas deciden integrarlos al proceso de enseñanza.

¿Por qué Diego Petersen cuestiona prohibir los celulares?
En su columna, Petersen plantea que la resistencia hacia las nuevas tecnologías no es un fenómeno reciente. Como ejemplo, recuerda la llegada de la televisión durante las décadas de 1950 y 1960, cuando también surgieron preocupaciones sobre su posible impacto en la educación y la convivencia social.
Desde su perspectiva, algo similar ocurre actualmente con los teléfonos inteligentes. Mientras que para muchas personas mayores representan principalmente un medio de comunicación, para las nuevas generaciones se han convertido en herramientas para aprender, organizar actividades, acceder a información e interactuar con tecnologías como la inteligencia artificial.
Por ello, considera que el debate debe ir más allá de decidir si un dispositivo puede entrar o no al salón de clases.
El riesgo de legislar desde la visión de los adultos
Uno de los principales argumentos del periodista es que las iniciativas para restringir el uso de celulares podrían estar motivadas más por la preocupación de los adultos que por evidencia sobre su impacto en el aprendizaje.
Para sustentar esa postura, retoma las ideas del escritor italiano Umberto Eco, quien en su obra Apocalípticos e integrados analizaba cómo la sociedad suele reaccionar con desconfianza frente a la aparición de nuevos medios de comunicación.
En ese sentido, Petersen advierte que las decisiones sobre educación deberían enfocarse en preparar a los estudiantes para convivir con la tecnología y no únicamente en limitar su uso.
¿Qué ha ocurrido en otros países?
El análisis también hace referencia a experiencias internacionales, como las implementadas en Australia y Francia, donde se han establecido restricciones al uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas.
De acuerdo con Petersen, los primeros resultados sugieren que estas medidas no han reducido de forma significativa el tiempo que los adolescentes pasan frente a las pantallas y, en algunos casos, incluso han propiciado que encuentren formas de eludir las restricciones.
A partir de estos ejemplos, el periodista cuestiona si las prohibiciones, por sí solas, representan una solución efectiva para mejorar el aprendizaje.
La propuesta: educar en tecnología, no solo restringirla
Más que prohibir el acceso a los dispositivos, Petersen plantea que el papel del Estado debería centrarse en fortalecer la alfabetización digital y reducir la brecha tecnológica.
Su propuesta consiste en garantizar que más estudiantes tengan acceso a herramientas digitales y, al mismo tiempo, enseñarles a utilizarlas de manera crítica, responsable y segura dentro y fuera de las aulas.
Para el periodista, el verdadero desafío no es evitar que las nuevas generaciones convivan con la tecnología, sino prepararlas para aprovecharla en un entorno donde la inteligencia artificial y los dispositivos móviles forman parte de la vida cotidiana.
De esta manera, el debate sobre los celulares en las escuelas deja de enfocarse únicamente en las prohibiciones y se traslada a una pregunta más amplia: cómo incorporar la tecnología al proceso educativo sin perder de vista el aprendizaje y el desarrollo de habilidades digitales.
Con información de Dara Vargas
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